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RIESGO · FUGA DE DATOS

Prevenir las fugas de datos

Los datos que no conserva son los que no pueden filtrarse.

De qué se trata

Una fuga no siempre supone una intrusión sofisticada. Un espacio de almacenamiento en la nube dejado abierto, una base de datos expuesta sin contraseña, un antiguo empleado cuyo acceso nunca se cerró, un fichero de clientes enviado a la dirección equivocada: la mayoría de las fugas que constatamos vienen de ahí. El perjuicio, en cambio, es idéntico: pérdida de confianza, obligaciones de notificación y a veces pérdida de contratos.

Por dónde salen los datos, en la práctica

  1. 01

    Exposición involuntaria

    Un servicio de almacenamiento hecho público para salir del paso, una interfaz de administración accesible desde internet, una base de pruebas llena de datos reales de clientes.

  2. 02

    Accesos que debieron cerrarse

    Bajas de empleados, proveedores finalizados, cuentas de servicio creadas para un proyecto y nunca desactivadas.

  3. 03

    Copias sin control

    Exportaciones a una hoja de cálculo, envíos a un correo personal, copias en soportes sin cifrar.

  4. 04

    Descubrimiento tardío

    La fuga la suele señalar un tercero — un investigador, un cliente, un periodista — en vez de detectarse internamente.

Las señales que deberían alertar

Estas situaciones no prueban que haya habido una fuga, pero indican que nada la impediría.

  • Nadie puede decir con precisión qué datos personales posee
  • Circulan exportaciones completas de la base de clientes en hojas de cálculo
  • Las cuentas de antiguos empleados siguen apareciendo en sus herramientas
  • Los entornos de prueba contienen datos reales
  • No existe ninguna alerta sobre descargas masivas

Las capas que realmente limitan el riesgo

01

Minimización y plazo de conservación

La medida más eficaz sigue siendo no conservar lo que ya no necesita. Es además una obligación directa de la normativa de privacidad.

02

Compartimentación de los accesos

Cada persona accede a lo que su función exige y a nada más. Los accesos amplios «por comodidad» son la causa más frecuente de exposición.

03

Cifrado en reposo y en tránsito

Un archivo cifrado que sale sigue siendo ilegible. No exime de notificar, pero cambia radicalmente el perjuicio real.

04

Revisión periódica de las cuentas

Una revisión trimestral de accesos detecta las bajas olvidadas, los proveedores finalizados y las cuentas de servicio huérfanas.

05

Detección de exportaciones anómalas

Una descarga masiva a las tres de la madrugada o desde un país inusual debe activar una alerta.

Si se constata una fuga

La normativa obliga a llevar un registro de incidentes de confidencialidad y, en ciertos casos, a notificar. Estas etapas se preparan antes de necesitarlas.

  1. 01Cerrar el acceso afectado y conservar los registros antes de que se sobrescriban
  2. 02Determinar con precisión qué datos salieron y en qué periodo
  3. 03Evaluar el riesgo de perjuicio serio, que condiciona la obligación de notificar
  4. 04Consignar el incidente en el registro, sea o no obligatoria la notificación
  5. 05Notificar a las personas afectadas y al organismo regulador si se alcanza el umbral

Cinco preguntas para situarse

Son las preguntas que un cliente o una aseguradora acabará haciéndole.

  • ¿Puede enumerar los lugares donde hay datos personales?
  • ¿Sabe cuántas cuentas activas pertenecen a antiguos empleados?
  • ¿Sus entornos de prueba usan datos anonimizados?
  • ¿Existe un plazo de conservación definido y aplicado?
  • ¿Lleva un registro de incidentes de confidencialidad?

Lo que implantamos

Una fuga se prepara antes, no en el momento de notificarla.

Mapeamos dónde están realmente sus datos personales y quién puede acceder a ellos hoy.

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