Doble autenticación
Una credencial robada ya no basta. Es la medida técnica con mejor relación esfuerzo/protección.
RIESGO · PHISHING
El mensaje más peligroso es el que se parece a su día a día.
El phishing ya tiene poco que ver con el correo lleno de faltas de hace diez años. Los mensajes actuales reproducen su identidad visual, citan nombres reales de compañeros y llegan en el momento en que la acción solicitada parece normal: un cambio de datos bancarios a fin de mes, una factura durante el periodo de pago. El informe anual de Verizon sobre brechas sitúa el factor humano en la gran mayoría de los incidentes. No es una cuestión de inteligencia de los empleados, sino de contexto y carga de trabajo.
Organigrama en su sitio, perfiles profesionales, notas de prensa: el atacante averigua quién autoriza los pagos y quién trata con los proveedores.
El mensaje se apoya en un hecho real: una obra en curso, una factura conocida, un viaje anunciado públicamente.
Urgencia, confidencialidad solicitada, ausencia supuesta del directivo: todo está pensado para impedir la verificación por otro canal.
Una transferencia, un cambio de datos bancarios o la introducción de credenciales en una página que imita su herramienta habitual.
Estos reflejos se aprenden en una sesión y se conservan si se recuerdan con regularidad.
Una credencial robada ya no basta. Es la medida técnica con mejor relación esfuerzo/protección.
Todo cambio de datos bancarios se confirma por teléfono a un número ya conocido, nunca al indicado en el mensaje.
SPF, DKIM y DMARC bien configurados impiden que alguien suplante su propio dominio para engañar a sus clientes.
El entrenamiento funciona, pero se disipa. Un ritmo trimestral mantiene el reflejo.
Un botón para señalar una duda y la garantía de que un empleado que hizo clic no será sancionado. Eso es lo que le hace ganar horas.
El tiempo de reacción importa más que el error. Estas etapas deben conocerlas todos, no solo el equipo de TI.
Se responden en una reunión, y el resultado suele ser instructivo.
Empezamos con una campaña de medición que da su tasa de clic real, sin nombrar a nadie.
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