Un comité nombrado
Quién decide, quién comunica, quién ejecuta y quién sustituye a cada uno en caso de ausencia. Nombres, no cargos.
RIESGO · GESTIÓN DE CRISIS
Saber quién hace qué en las dos primeras horas cambia todo lo demás.
La mayor parte del daño de un incidente de seguridad no viene del ataque en sí, sino de lo que ocurre después: horas perdidas buscando a quién llamar, pruebas destruidas al apagar un servidor, una comunicación torpe que agrava la pérdida de confianza, una obligación de notificación descubierta tres semanas tarde. La respuesta a incidentes consiste en decidir todo eso en frío, mientras nadie está bajo presión.
Distinguir un falso positivo de un incidente real, y un incidente menor de un compromiso extenso. Esta calificación condiciona todo lo que sigue.
Impedir la propagación sin destruir rastros. Aislar de la red en vez de apagar: la memoria volátil suele contener lo esencial.
Cerrar el punto de entrada, revocar los accesos comprometidos y retirar lo que el atacante dejó. Restaurar antes de esta etapa solo reinicia el ciclo.
Vuelta al servicio progresiva, con vigilancia reforzada sobre los sistemas afectados durante las semanas siguientes.
Qué faltó, qué funcionó y qué cambia en el plan. Es la fase que más se omite y la más rentable.
Constatamos estas mismas carencias en la mayoría de organizaciones que nunca han vivido un incidente.
Quién decide, quién comunica, quién ejecuta y quién sustituye a cada uno en caso de ausencia. Nombres, no cargos.
Qué justifica despertar a alguien de noche y qué puede esperar a la mañana. Sin umbrales, todo es urgente o nada lo es.
Reconstruir un incidente exige semanas de historial. Una conservación de siete días hace imposible la investigación.
Plantillas para clientes, empleados y socios, para adaptar en vez de redactar con prisas.
La normativa obliga a registrar un incidente de confidencialidad y, según el riesgo de perjuicio serio, a notificarlo. Ese camino de decisión se prepara.
Esta secuencia cabe en una página, y esa página debe ser accesible sin red y sin ordenador.
Plantéelas en una reunión de dirección. El silencio posterior suele ser la respuesta.
Construimos su procedimiento con las personas implicadas y luego lo probamos con un escenario realista.
Preparar nuestro procedimiento